Cómo viví una boda india

La experiencia tan enriquecedora que  te llevas cuando asistes a una boda india.

 

Ayer me desperté y me di cuenta que hace justo un año, viví uno de los viajes más increíbles y más impactantes de toda mi vida: la India. El motivo de este maravilloso viaje fue la boda de dos personas estupendas Ravi & Divya. Si el viaje ya de por si no deja indiferente a nadie, vivir una experiencia cultural como una boda india, es un privilegio al alcance de muy pocos. La primera prueba que iba a ser una boda única, fue la invitación que recibimos. Nunca antes habíamos visto una invitación con tanto detalle, en tonos azules y dorados, con bordados alucinantes que nos dejaron verdaderamente enamorados de lo bonita que era.

 

Antes de nada, os cuento brevemente la historia de Ravi & Divya para que este post os sea más cercano. A Ravi le conocí el mismo día de la boda, es verdad que había oído hablar muchísimo a mi pareja de él, pero no tuve el placer de conocerle hasta ese mismo día. Si hay una palabra que defina a Ravi es nobleza. Durante toda la boda, fue la palabra que más escuché decir a sus amigos cuando se referían a él, y efectivamente cuando le conocí todos los comentarios que escuche sobre Ravi lo pude comprobar por mi misma. Atento y educado. Noble y cauto, así es Ravi.

 

Aunque los orígenes de ambas familias son de La India, Ravi particularmente nació en España concretamente en Las Palmas de Gran Canaria, con tan solo un añito él y sus padres se trasladaron a Tenerife, isla en la que creció. Posteriormente se marchó a Madrid a realizar sus estudios universitarios en Ingeniería Informática. Tras su vivencia universitaria en la capital de España, se trasladó a la capital inglesa donde comenzaría sus inicios en el sector laboral, después de algunos años en Londres regresaría finalmente a Tenerife donde actualmente  reside trabajando en la empresa familiar.

Por otro lado tenemos a la otra protagonista de esta bonita historia, Divya, una mujer bellísima, irradia elegancia por donde pisa. Con una sonrisa como seña de identidad, Divya, es una de las novias más bellas que he visto nunca. Su historia también tiene muchos aviones de por medio. Divya nació en Bombay (India) pero con 5 añitos se fue a vivir a Curaçao (Isla procedente de las antiguas Antillas Holandesas). Continuó sus estudios universitarios en Boston (EE.UU) donde se licenció en Administración y Dirección de Empresas y Finanzas, una vez finalizada su carrera se fue a vivir a Nueva York (EE.UU) donde comenzó su vida laboral como consultora en una multinacional, trabajo que a día de hoy sigue realizando desde Tenerife. Y como no, siendo tan internacionales, la pareja se conoció en una boda en Bangkok (Tailandia), allí fue donde nació su bonita historia de amor, hasta la pedida de mano que fue por todo lo alto, y nunca mejor dicho, ya que Ravi pidió la mano a Divya en un helicóptero sobrevolando los rascacielos de Toronto (Canadá).

Para empezar os he de decir que una boda india dura tres días, por lo tanto, os podéis imaginar los nervios previos para hacer una maleta a la altura de semejante evento. Es verdad, que en la invitación de boda, venía todo tipo de detalles, dress code, tipo de fiesta y horario en el que nos citaban para cada evento. La localización fue en el majestuoso Hotel St. Regis de Bombay, aparte de ser un hotel precioso, que toda la boda se desarrollara allí hizo que todo resultara muy cómodo. Antes de empezar con las celebraciones oficiales donde están todos los invitados, tuvo lugar el Brunch de las burbujas, ya que el champagne fue el protagonista de esa fiesta mientras a Divya le decoraban las manos con henna (Mehendi), la familia y amigos más cercanos disfrutan de un brunch íntimo con la novia.

El primer acto que tuvimos todos los invitados fue “Engagement Ceremony” o Ceremonia de compromiso. Nos citarón a las 20 h. con un dress code  “Cocktail”. Fue la primera cena que tuvimos todos juntos y se notaba el nerviosismo de todos los invitados, ya que muchos éramos españoles y era la primera vez que asistíamos a una ceremonia hindú. Esta ceremonia estaba marcada por los colores verdes, la decoración, el traje de la novia, los complementos del novio y un sinfín de decoración que hacia la estancia mucho más acogedora. Nada más llegar tuvimos un coctel y luego pasamos a un salón donde aparecieron los novios cogidos de la mano tal y como marca la tradición.

 

 

El segundo día por la mañana, tuvo lugar el Mehendi para todas las invitadas. Este día nos citaron a las 10:30 h. con dress code “Vibrant Colours”, es decir, teníamos que ir con colores alegres. Todo estaba perfectamente decorado, había un señor haciendo caricaturas, otro haciendo brazaletes, música en directo y varios artistas. Mientras todo esto sucedía, las invitadas de la boda, íbamos pasando por unos asientos donde nos hacían la henna en las manos. Es la primera vez que lo hacía y la verdad es que es todo un arte. Dice la leyenda que cuanto más oscura se quede la henna en tu piel, más te quiere tu pareja, así que ahí estábamos todas viendo lo oscuro que se ponía.

Ese mismo día por la noche, nos emplazaron a las 21 h. para el Sangeet. El dress code de esta ocasión era “Indian Formal” es decir, un traje típico hindú. Como os he dicho anteriormente, esta fue una boda en la que no faltaba ningún detalle, desde la invitación hasta cada mínima cosa de decoración, todo estaba perfectamente pensado, hasta tal punto que los novios, nos hicieron los trajes típicos para la ocasión, a medida y a cada uno de los invitados. Unos meses antes de la boda, tuvimos que rellenar un formulario con todas nuestras medidas y un mes antes de la misma, los recibimos en casa. Probablemente sea una de las faldas más bonitas que he tenido y que tendré. A cada pareja nos vistieron de un color, y el ambiente de esa cena fue espectacular. Todos vestidos con los maravillosos trajes hindúes. El salón rebosaba color. El Sangeet, fue muy divertido y peculiar,  había un escenario gigante de lo más profesional con luces, pantallas de LED en el fondo y en el suelo, en dicho escenario tuvimos que  hacer un baile que habíamos traído preparado anteriormente. Para poner un toque español y enseñar un poco de nuestra cultura a todos los invitados hindúes, decidimos bailar una sevillana, vestidos de flamenco, la verdad es que fue un éxito.

 

 

El último día de la boda, empezó con mucho ritmo. Los chicos estaban a media mañana todos bien conjuntados por Ravi con un pantalón azul marino, camisa blanca, y un turbante rosa típico hindú en la cabeza. Ellos tenían que ir acompañando al novio cantando y bailando con tambores, animando al novio hasta su llegada al altar  en sus últimos momentos de soltería, todo este recorrido se denomina “Baarat” .  Luego apareció Divya con todo su séquito en el que iba acompañada de su hermano y sus primos, radiante hacia el altar, donde daríamos lugar a la ceremonia en la que se convierten en marido y mujer.

 

La ceremonia está compuesta por diferentes actos, algunos de los más característicos son el Palli-Pallo (Hathialo), donde el extremo del velo de Divya estará anudado al velo de Ravi. Las manos de la pareja están cogidas por un velo rojo y es entonces cuando ambos rezarán a Dios con las manos unidas. Otro acto representativo son los Pheras, donde los novios dan cuatro vueltas alrededor del fuego sagrado. Con cada vuelta buscan encontrar los objetivos de la vida. El acto más emotivo, quizá sea el Kanyadaan, es en el que la familia de Divya entrega a su hija a Ravi y le pide que cuide de ella por el resto de sus vidas. Sellarán este acto vertiendo agua bendita sobre las manos entrelazadas de la pareja.

Para finalizar la boda, por la noche teníamos una cena de gala. Nos convocaron a las 21 h. con dress code “Black Tie” o etiqueta. Fue una puesta de largo preciosa, con actuaciones, discursos muy emotivos por parte de los amigos y familia de la pareja, un video que recopilaba todos los momentos de la boda (el cual podréis ver en el siguiente enlace https://vimeo.com/268155009). Fue una noche mágica rebosante de perfecta elegancia como broche de oro para cerrar una boda digna de princesa de cuento de hadas.

   

A veces la vida, te brinda regalos y poder asistir a esta boda para mi fue uno de ellos. Disfrutad de todos estos pequeños momentos que nos regala esta linda locura llamada vida.

¿Me seguís en esta linda locura?

Nekal 😉

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