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Tailandia Parte 1 – Phuket y Phi Phi

El paraíso se llama Tailandia: el mejor viaje de mi vida.

Como muchos de vosotros sabéis,  gran parte de mi carrera profesional en el mundo de la hostelería la pase en esa famosa discoteca, referente en la noche madrileña sita en Castellana 118. Esa discoteca se llamaba Vanila y tras muchos años y muchas noches de risas, confidencias, bailes, fiestas de disfraces y un sinfín de buenos momentos que siempre me acompañaran en la memoria, conseguimos crear una gran familia. Tanto es así, que el director de la sala, mi amigo y ex jefe Jorge, decidió montar un viaje para toda la gente que trabajábamos ahí y nuestros amigos. Nos lo pasábamos tan bien que queríamos hacer un viaje todos juntos y así poder conocer gente nueva descubriendo los maravillosos rincones que el mundo nos ofrece. Tras un primer intento de viaje a Balí, en el último momento, lo cambiamos por un viaje a Tailandia, y allí nos fuimos casi 40 personas, muchos nos conocíamos, muchos no.

Cuando llegué al aeropuerto y vi a toda la gente que éramos tenía una cosa clara: nos lo íbamos a pasar muy bien. Jamás fui consciente cuando me embarque en este viaje, de lo que iba a significar para mí: iba a ser el mejor viaje de mi vida (hasta la fecha) e iba a conocer a dos de mis mejores amigos actualmente.

Recuerdo el primer día cuando llegamos a Phuket, y no perdimos el tiempo en tirar las maletas en el hotel e ir corriendo a la playa a tomar los primeros rayos de sol. La playa que estaba cerca de nuestro hotel no era especialmente bonita en comparación con las que vimos posteriormente, pero a nosotros nos pareció que estábamos en el paraíso. Mojito en mano y millones de horas de charla entre todos para ponernos al día y conocer a los que no conocías.  PhuketMientras estábamos en la playa me di cuenta que no tenía tabaco (sí, he sido fumadora durante 6 años L) así que pregunte si alguien me acompañaba por tabaco a las tiendas de en frente, y justo un chico que se llamaba Carlos me dijo que él también tenía que comprar así que fuimos los dos a por esos pitillos que tan enganchados nos tenían. Nuestra sorpresa, fue cuando íbamos a cruzar la calle y nos encontramos con que era el Día de la Reina en Tailandia, y en ese preciso momento era el desfile honorifico y toda la celebración. Ahí estuvimos un buen rato sin poder cruzar la calle, viendo el desfile hasta que decidimos cruzar sin interrumpir demasiado bajo la mirada de varias decenas de tailandeses que no vieron con muy buenos ojos nuestra actuación. Esa fue la primera de muchas anécdotas que he vivido con Carlos, persona que actualmente no es solo un amigo, sino un hermano para mí.

Ese día no hicimos turismo, nos quedamos por la playa del hotel y por la noche salimos por Phuket. La verdad, es que a mí Phuket, no me gustó mucho. Ni las playas, ni el ambiente tenían comparación con el que vimos díasFiesta Phuket después en otras islas como Phi Phi. El ocio nocturno en Phuket es bastante guerrero. La zona de copas se llama Patong Beach y su calle principal es Bangla Road, una calle llena de luces, neones, de bares muy pegados unos a otros, abiertos sin cristales donde las camareras de corta edad y chicas contratadas por el local intentan seducirte con todo su empeño para que decidas tomarte las copas en sus locales. Eso es una de las cosas que más me impresionó, el turismo sexual que tenía delante de mis ojos y con la naturalidad que todo el mundo lo aceptaba. Niñas de no más de 16 años con hombres entrados en edad, los cuales podrían ser sus padres sin ningún tipo de escrúpulos ni integridad moral. Nosotros cogimos mucho cariño a las camareras de un bar al que fuimos cada noche a tomar las primeras copas, invitábamos a todas las camareras a chupitos y a lo que quisieran beber para que su jefa estuviera contenta viendo el gasto que hacíamos y de esta forma evitar que estuvieran obligadas a agradar a esos indeseables que les triplicaban la edad, por lo menos esa semana las chicas de ese bar fueron un poco más “libres”.Globo con vela

Quitando esa parte, la verdad es que cada noche fue más divertida que la anterior, discotecas con go-gos, lady boys, ping pong show (que yo me perdí);  los llamados globos del deseo, globos con una vela dentro que soltabas al cielo y mientras le veías perderse entre el cielo estrellado le mirabas pidiendo un deseo a la orilla de la playa… muchos momentos e innumerables recuerdos que hiceron de ese viaje algo único.

Pero no todo fue fiesta en nuestro viaje, cada mañana nos despertábamos e íbamos a hacer excursiones. Estuvimos en Phang Nga donde se encuentra la famosa “James Bond Island” con su conocida roca central. James Bond IslandAguas cristalinas, el paraíso delante de nuestros ojos y a nuestros pies.  Fuimos a Maya Beach, reconocida por ser “La Playa” de Leonardo DiCaprio en la película de dicho nombre. Hicimos la excursión a la isla de los monos, ¡nunca había visto tanto mono junto ni con tan mala leche! No penséis que eran monos amorosos abrazables que os llevaríais a casa… ¡nada más lejos de la realidad! Hicimos rafting muy divertido, disfrutando del paisaje, de esa naturaleza que te atrapa y de un día 10. Tantos momentos especiales: ¿cuántas noches cantando en la playa creando versiones con Juan Pablo a la guitarra?, cenas, última noche todos vestidos de blanco, entrega de premios…

Una de las excursiones que más me gusto fue una ruta en elefante, espectacular las sensaciones de estar subida encima de uno de esos gigantescos animales y sentir cada pisada, cada movimiento tan sutil y tan firme a la vez… sencillamente maravilloso.

Para mí, lo mejor del viaje fueron los dos días que estuvimos en Koh Phi Phi. Para llegar allí alquilamos un barco e hicimos de la travesía una fiesta en sí, cuarenta amigos, música, aguas de película y sintiéndonos más vivos que nunca. Llegamos a la isla y nos encontramos con cabañas preciosas, con un encanto especial, alejados de las luces de Phuket disfrutando de la belleza que teníamos delante de nosotros. Definitivamente, el encanto de Phi Phi supera al de Phuket, más salvaje, más natural. Supongo que actualmente estará más masificado y explotado pero desde luego era una maravilla.

Todos Tailandia

Este viaje fue hace 7 años y mañana vuelvo a Tailandia con más ilusión, con unas ganas locas de volver a disfrutar de ese paraíso y sentirme libre. Esta vez, iremos a Bangkok, Koh Samui, Koh Phangan y Koh Tao. A la vuelta os contare qué tal nos ha ido, desde luego pondremos todo de nuestra parte para que cada momento sea único y especial.

A veces no somos conscientes de lo bello que es vivir, de lo bonito que es esa incertidumbre de no saber qué pasará la próxima hora y que será de nosotros. Yo pensé que este viaje iba a sTailandia Barcoer uno más, especial por el destino sin más y se convirtió en el mejor viaje de mi vida, ya no por el destino sino por todas y cada una de las personas que lo hicieron tan especial. De vez en cuando, necesitamos parar, sentarnos y abrir los ojos, disfrutar de los rincones tan hermosos que hay perdidos por el mundo, descubrir a personas maravillosas y sentirnos vivos. Si disfrutáramos de todos esos pequeños momentos: una sonrisa, un abrazo, la brisa del mar, los pies entre la arena… si fuéramos conscientes de lo bonito que es vivir, seriamos mucho más felices y el mundo sería un lugar mejor.

 

¿Me seguís en esta linda locura?

Nekal 😉

 

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