Tailandia Parte 2 – Bangkok

Perdidos en el corazón de Tailandia: el caótico Bangkok.

Cómo ya os adelanté hace un par de semanas, hemos estado de vacaciones en Tailandia. Esta vez en lugar de estar con amigos, he estado en pareja, así que os voy a contar otra perspectiva de este hermoso país. Este viaje lo voy a dividir en dos post, el primero de Bangkok y el segundo de las islas, ya que tengo bastantes anécdotas que contaros y no quiero dejarme nada en el tintero.

Nuestra primera parada fue Bangkok, allí estuvimos tres días y la verdad es que fue suficiente para hacernos una idea de cómo es la ciudad y qué ofrece. Lo primero que te das cuenta cuando llegas a Bangkok es la humedad que tiene, la verdad es que no recordaba tanta humedad en Tailandia, he hecho, cuando fuimos a las islas ya la cosa cambió y este punto mejoró. He de decir que volamos con Emirates vía Dubai y sin duda fue un acierto, muchísimas películas, juegos y pasatiempos para que el vuelo se haga más ameno. La mayoría del viaje lo pasamos viendo películas o jugando al Tetris rememorando la infancia.

Nada más llegar al hotel, ducha y a la calle, teníamos toda la tarde por delante y queríamos aprovechar al máximo. La primera parada fue el mercado de Chatuchak, es el más grande de Tailandia y uno de los más grandes del mundo. Para llegar allí tuvimos que coger el skytrain y vimos toda la ciudad desde el arriba, es como el metro de Madrid pero exterior y elevado. Es curioso la verdad aunque no os olvidéis llevaros una chaquetilla porque el aire acondicionado esta fortísimo y hace mucho frío. El mercado está al lado de su parque homónimo. No me voy a extender mucho en detalles porque os tengo que contar todavía muchas cosas pero si resaltar la vida que tenía el mercado, muchísima gente, muchos colores, infinidad de puestos para comer y comprar ropa.

Después de ese paseo, fuimos a cenar a Chinatown, llena de colores, luces y neones, no encontramos ningún sitio que nos convenciera y fuimos a la zona de Pat Pong. Es la zona típica de ping pong shows y tiene un mercadillo central. La verdad es que es curioso como te paran por la calle y la cantidad de ping pong shows que hay por todo Bangkok. Después de cenar teníamos pensado ir a un show allí pero no nos convenció ninguno y nos dirigimos a Soi Cowboy, otra de las calles típicas de fiesta y llena de ping pong show. Al final entramos en el primero que vimos que nos convenció. Si nunca habéis estado no os podéis hacer una idea de cómo es aquello. Entras a lo que parece un bar normal y te encuentras una especie de tarima en el centro con una quincena de tailandesas desnudas encima. Hay una especie de gradas alrededor de toda la tarima donde te acomodan para ver el espectáculo. Las chicas se bajan y sube una chica entrada en kilos y empieza el show… lo primero es fumarse un cigarrillo por sus zonas nobles, yo cuando vi como echaba humo eso ¡casi me da algo! Pero lo mejor estaba por llegar, después de meterse y expulsar bolas de ping pong, soplar una tarta de 3 pisos con más de treinta velas, la señorita procede a introducirse unos dardos y a explotar uno a uno todos los globos que había colgados en el techo, de verdad no sabéis lo rápido que salían los dardos… ¡alucinante! El show continuo con bailes varios, show lésbico (con sexo oral incluido) y un sinfín de actuaciones dignas de recordar, aquí es cuando decimos que la realidad supera la ficción. Al cabo de dos copas el show empezaba de nuevo y nosotros decidimos que ya era suficiente por hoy.

A la mañana siguiente madrugamos porque queríamos hacer muchas cosas. Por la mañana fuimos al Palacio Real, y después de tener que comprarnos ropa porque no nos dejaron Palacio Real Bangkok Tailandiapasar en pantalón corto y vestido, conseguimos entrar. Las pintas que llevábamos no favorecían mucho para las fotos, parecía que habíamos salido en pijama, pero no quedaba otra. El mayor de nuestros problemas en ese instante no era la ropa, era la cantidad de chinos con paraguas que iban de un lado a otro, atacándote con las varillas salientes de dichos paraguas, en mi vida había visto nada igual. El Palacio es bastante bonito y muy grande. Estuvimos paseando por todos los aledaños y haciendo fotos siempre que nuestros amigos chinos nos dejaban tranquilos con sus paraguas. Vimos a varios grupos de niños rezando y cantando unas canciones y nos hicimos una idea de cómo viven allí la religión.

Cuando salimos del Palacio Real contratamos una excursión por el río Chao Praya en una barca para nosotros. La verdad, es que este paso me lo hubiera saltado, porque a parte de los cocodrilos que vimos salir de las tuberías y algún mercado flotante no resaltaría nada en especial, pero bueno, para gustos los colores.

La excursión en barca nos iba a dejar en el templo de la Aurora (Wat Arun), pero cuando llegamos ya había cerrado así que lo tuvimos que ver de lejos. Justo en frente del templo de la Aurora, estaba el Gran Buda así que aprovechamos para entrar a visitarlo. Increíblemente grande, tan grande que no alcanzabas a cogerlo entero para una foto, hay un Buda reclinado en mitad de un templo. Para vuestra información no os podéis dar un beso ni cogeros de la mano, ya que hay un cartel que dice que está prohibido

demostraciones afectivas dentro del templo, así que guardaros los arrumacos para cuando salgáis. También nos llamó la atención la cantidad de carteles que había por todos lados diciendo “no compres Budas es sagrado”. Nosotros no lo sabíamos pero está prohibido comprar estatuas de Buda.

Comimos en una calle paralela a Khao San Road, una calle referente para comer deliciosa comida tailandesa. Cómo no encontramos la calle en cuestión nos metimos por una que tenía muy buena pinta y comimos en una terracita súper chula. De ahí un paseo por toda esa zona, por fin encontramos la dichosa calle, y nos dirigimos a ver un espectáculo de Muay Thai.

Para llegar al estadio donde se hacía la velada tuvimos que coger un Tuk-Tuk ya que nos dimos cuenta que estaba más lejos de lo que pensaba. Negociar con los taxistas y conductores de Tuk-Tuk en Bangkok y Tailandia en general es un arte. La primera vez que lo cogimos nos daba cosa regatear, pero debes hacerlo sino quieres que te timen, ya que son bastante avispados e intentar sacarte el doble de lo que realmente cuesta el trayecto, así que ya sabéis si os piden 100 bth por una carrera, debéis ofrecer 50 bth.
La velada de Muay Thai fue una de las cosas que me gustó vivir en todo el viaje. Las gradas están abarrotadas de gente divididas por extranjeros y tailandeses. Nos sentamos en las gradas para extranjeros aunque también había tailandeses que querían estar más tranquilos. Digo esto porque en la grada de tailandeses la gente estaba de pie, haciendo apuestas y gritando fervientemente. Había más de diez combates, empezaban por los más jovencitos hasta que el combate numero 9 era el más esperado. No soy una experta en Muay Thai, pero por lo visto uno de los boxeadores de ese combate era bastante conocido a juzgar por el recibimiento y la exaltación de todos los presentes cuando le nombraron. Muy recomendable vivir una velada de estas y sentir la emoción y como viven los tailandeses su deporte estrella.

Al acabar el combate 9, nos fuimos corriendo al hotel porque habíamos reservado en el mejor sitio de Bangkok para cenar, Sirroco. Nos arreglamos y nos dirigimos al hotel donde se encuentra este famoso restaurante. Sencillamente espectacular las vistas del mismo, se veía todo Bangkok desde la terraza, un lujo poder cenar mientras contemplas la inmensidad de la ciudad a tus pies. Las luces no se acaban, son infinitas. Precioso.

Sirocco Bangkok

La cena muy rica aunque es bastante caro, la verdad es que si os podéis dar un capricho yo lo recomiendo absolutamente, si no queréis cenar, podéis subir simplemente a tomaros una copa, pero ojo porque las copas son carísimas también. Nosotros al acabar la cena como ya habíamos visto el sitio queríamos ir a Levels, una discoteca en un penthouse que nos recomendó una amiga mía, pero cuando íbamos a coger el taxi nos dijo el conductor que estaba cerrado ya que era el día de Buda y ese día no abrían, así que nos volvimos a subir arriba a tomarnos un Gin Tonic disfrutando de las vistas de la caótica Bangkok para cerrar un par de días inolvidables que corroboran la grandeza de esta linda locura llamada vida.

¿Me seguís en esta linda locura?

Nekal 😉

 

 

 

Deja un comentario