Mi experiencia en Supervivientes

Mi experiencia en Supervivientes – Parte 1

Supervivientes: una experiencia que marcó mi vida.

La semana pasada fue el estreno de la edición de este año de Supervivientes y otro año más se me hace un nudo en el estómago cada vez que veo las islas hondureñas y recuerdo mi experiencia en el reality.

Empecemos por el principio, yo estaba en Sevilla visitando a mi madre cuando me llamó mi representante para decirme que me había presentado a los casting del programa Supervivientes y que estaba entre los últimos finalistas para entrar, ¡imaginaros cómo me quede!  El miedo, la emoción y los nervios recorrieron mi cuerpo en cuestión de segundos, pero como la vida está hecha para los locos, le dije que continuara con el proceso. Al fin y al cabo si me cogían iba a ser una auténtica experiencia.

A las pocas semanas tuve la entrevista personal con el director de la productora y con las directoras de casting, os juro que estaba muerta de miedo. Una parte de mí quería que no pasara el corte porque estábamos hablando del reality más duro que se hace actualmente en televisión. Pero por otro lado, era consciente que era una experiencia única, irrepetible y una oportunidad excepcional para vivir algo que me marcaría para siempre, así que afronte la entrevista con naturalidad y al final me seleccionaron.

Despedidas de amigos, familiares, gente querida y a ¡Honduras! Recuerdo cuando nos juntamos en la productora para ir todos al aeropuerto, delante de mí tenía a personas que yo veía todos los días en la tele, y ahí estaba yo, jugadora de baloncesto con 22 añitos dispuesta a darlo todo y a disfrutar de cada momento al máximo. En el avión y durante los días que estuvimos en el hotel conviviendo, previo inicio del concurso, escribí mis primeras impresiones de cada concursante ¡cómo cambia la cosa!

Después de estar en el hotel cuatro días, el miércoles  nos dicen que van a venir a hacernos unas fotos y que luego volveríamos al hotel para tener una cena de despedida, ya que supuestamente al día siguiente empezaba el reality. Pues bien, el hotel se llenó de cámaras y nos dijeron que íbamos a ir a una isla para la sesión de fotos. Después de una hora de camino entre coche y barca, se me cruzó por la cabeza que ya no volvíamos al hotel, nos llevaban engañados y ese era el inicio del concurso. Efectivamente, tenía razón y cuando estábamos en la isla llegó Mario Picazzo para decirnos “buenas tardes chicos, ¿cómo estáis? Simplemente quería saludaros y deciros que a partir de ahora empieza oficialmente Supervivientes 2008”

Ahora sí que sí empezaba el concurso, ahora no había marcha atrás y ya estábamos en el lío. Desde ese mismo momento comencé a ver la verdadera cara de mis compañeros, el mandón, el listillo que solo va donde está la cámara, el vago, ¡todo! Es alucinante cómo en cuestión de minutos cambia tu percepción de la gente, de estar en el hotel bien, relajados, a llevar dos minutos de concurso y ver la transformación más absoluta. Una experiencia que me ayudo a conocerme a mi misma y a conocer al resto de personas.

Para que os hagáis una idea, la isla donde pasamos la primera noche no tenía nada más que una palmera inclinada en el centro. ¡Playa SupervivientesNo había nada! Al día siguiente, jueves, era la gala en directo, el famoso salto en helicóptero y el pistoletazo de salida. Nos dividieron en dos grupos, pero bueno no voy a entrar en todos esos detalles porque sino podría estar días escribiendo.

Una de las cosas que más me costó acostumbrarme es como eres invisible para los cámaras y todo el equipo de producción. Ellos no te miran a los ojos, no se dirigen a ti, directamente para ellos no existes, llegan, graban y se van. Profesionales como la copa de un pino, porque os aseguro que es difícil ver día tras día a las mismas personas viviendo una de las experiencias más duras de sus vidas, muertas de hambre, desesperadas y tener la fortaleza y profesionalidad de no tener ningún tipo de relación en los tres meses que dura el reality.

A los que me conocen saben que siempre he sido muy especialita para comer, tengo problemas con las texturas de ciertos alimentos y hasta que fui al programa comía casi siempre lo mismo, ¿os podéis hacer una idea de lo que me costó el primer pescado crudo? Me hace gracia cuando la gente me dice “Pero allí os dan comida ¿verdad?” Perdí 14 kilos en dos meses y medio  y os puedo asegurar que no me dieron ni un trozo de pan. Es verdad que la organización te proporciona agua y bebida isotónica y ese es el único sustento con el que cuentas por su parte. Estuvimos muchos días sin comer, muchos. Otros simplemente comíamos unas pocas almendras o algo de coco dependiendo de la isla donde estuviéramos.

Si algo tiene el reality de Supervivientes es que somos marionetas en manos del director y el productor. Si ven que ya estamos habituados a una isla y nos hemos hecho con ella, nos cambian de isla. Además solo te dan un minuto para recoger las cosas, y si se te olvida algo en ese minuto, lo has perdido. Nunca acabas de acostumbrarte a estar allí, porque ellos rompen tu rutina constantemente. Allí no hay descanso mental. De hecho, lo peor que llevé fue mantener la cabeza ocupada. Tienes todo el día para pensar lo mal que estás y en cómo estará la gente que quieres fuera. Al principio es entretenido porque cada uno nos contábamos nuestra vida, pero cuando llevas 3 meses, 7 días por semana y 24 horas diarias, os aseguro que nos sabíamos la vida de todos de memoria. Allí no había distracción alguna. A mí me gustaba sentarme frente al mar, y disfrutar de ese instante, asimilar dónde estaba y lo que estaba viviendo, era un momento maravilloso dentro de un aura de sufrimiento. Porque sí, en Supervivientes sufres y mucho.

Concursantes Supervivientes 2008

Un punto de inflexión y en el que todos pensábamos en abandonar eran las lluvias. Una vez nos pilló la cola de un huracán y estuvimos 16 horas bajo lluvia tropical, no sabéis lo que fue. Todos abrazados, sacos de huesos para darnos calor, aunque después de dos meses no había carne y poco calor nos podíamos aportar. Ese día pensé que nos podía pasar algo, pero por suerte todo salió bien y otra súper experiencia a la espalda.

Una de las pruebas que más recuerdo, fue una de líder en la que nos llevaron a montar a caballo por una ruta súper chula, luego nos tiraron en tirolina por la selva hondureña disfrutando de unos paisajes impresionantes. Más tarde, después de cansarnos, nos llevaron a unas aguas termales a 40º, un baño que nos supo a gloria y que nos relajó como llevábamos tiempo sin estarlo. Al salir de la cala de las aguas termales, nos pusieron una mesa llena de comida y nos dejaron comer todo lo que quisiéramos hasta reventar sin tiempo… ¡imaginaros como nos pusimos! Sentados en una mesa, con cuchillo y tenedor, esos objetos que sirven para comer y que nosotros teníamos olvidados. Una silla y un respaldo, comida.No sabíamos muPrueba del sueño Supervivientesy bien qué pasaba, en el programa de Supervivientes nunca hay diversión, no hay momento de desconexión y llevábamos un día de cine. Pero claro, no todo era tan bonito, después de cansarnos, relajarnos e hincharnos a comer, nos dicen que a partir de ese momento no podemos hablar. Nos meten a una cabaña con camas y luz tenue y nos explican la prueba. Consistía en estar 9 horas despiertos totalmente tumbados con la cabeza apoyada en la almohada. Era la prueba del sueño, ¡cómo pueden ser tan retorcidos! De verdad, que fue horrible. El primer par de horas pasaron rápido, estábamos emocionados por la comilona que nos habíamos metido y nuestra cabeza solo pensaba en eso de momento. Pero conforme fue pasando el tiempo los ojos se iban cerrando y era una lucha constante por mantenerte en vilo. Estábamos muy cerca de la final y nadie se quería dormir, todos encendíamos la vela que indicaba que estábamos despiertos cada hora en punto. Como vi que se me iba a complicar la cosa, decidí hacerme trenzas en todo el pelo, ¡será por pelo! Así que así pasé mis 9 horas despierta, con el pelo lleno de trenzas y con unos ojos que perdieron la batalla del descanso. Para vuestra información, no nos dormimos ninguno y tuvieron que hacer otra prueba de líder el jueves en la gala.

Os podría contar mil anécdotas más, porque son infinitas pero las dejaré para la segunda parte. Ahora mismo tengo la sonrisilla en la cara, recordando y alimentando mi memoria reviviendo los recuerdos. Me da pena porque ha cambiado un poco el formato, ya no es solo supervivencia, es una mezcla con programa del corazón, cotilleo y reality. Esperemos que en esta edición se vuelva a recuperar el alma del concurso inicial ya que tengo mucho cariño al programa y es y será la mejor experiencia de mi vida.

 

¿Me seguís en esta linda locura?

Nekal 😉

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