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Un fin de semana en El Rocío: La Candelaria

Hoy os quiero hablar de un evento que me hace especial ilusión: la Candelaria en El Rocío.

La primera vez que fui al Rocío, fui acompañada de mi madre, ella vivía en Sevilla y de camino a la playa, me sugirió que paráramos a ver la Virgen. En mi familia, la Virgen del Rocío es muy especial, siempre ha estado presente en nuestra casa y por ese motivo no podía dejar de pasarla oportunidad de ir a visitar la ermita. El enclave en el que se encuentra no puede ser más Virgen del Rocíobonito, imaginaros una aldea, con una ermita preciosa blanca y en frente unas marismas. Hacía mucho tiempo que no encontraba un sitio que me transmitiera tanta paz como aquel. Cuando entramos allí estaba ella, al fondo, majestuosa, de verdad que fue un momento mágico. Los que me conocéis sabéis que no soy especialmente muy devota de la iglesia y tengo mis propias creencias, pero lo de esta Virgen es algo especial.

La Candelaria, es la peregrinación de todas las hermandades rocieras a la ermita del Rocío. En realidad, los actos oficiales tienen lugar la primera semana de febrero, pero debido a la afluencia de gente es más conocida la celebración de la última semana de enero con la peregrinación de la Hermandad de Triana.

Llevo varios años yendo a esta fiesta, ya sabéis que me gusta un evento como un caramelo a un niño pequeño, y desde la primera vez que me propusieron el plan de ir a la Candelaria, no solo me apunté sino que no he fallado ni un año desde entonces. La Candelaria empieza el viernes, la gente va llegado cuando va pudiendo dependiendo de sus trabajos, los que organizamos la casa vamos el jueves para que todo esté listo cuando lleguen los invitados. Cada casa es un mundo, hay casas de 30 personas y hay casas de 100. Normalmente la gente suele alquilar la misma casa año tras año y el grueso del grupo repite. Este año es el primero que lo he organizado personalmente con mi amigo Dani, él es un experto en estos eventos ya que los ha organizado muchos años, así que sabía que el éxito estaba asegurado. Nuestra casa era para 82 pax, aunque viendo que había más gente que se quería apuntar cogimos un hotel cercano y luego centralizamos toda la actividad en la casa, en total 104 personas.

La gente que venía era de toda España: Valencia, Murcia, Sevilla, Granada, Zaragoza, Madrid, Canarias… conseguimos juntar un grupo bastante divertido donde el denominador común era pasarlo bien. ElEl Rocío Huelva viernes conforme iba llegando la gente la íbamos reubicando en sus respectivas habitaciones. Todas las habitaciones eran compartidas, en el Rocío lo más común son habitaciones grandes para 4 o 6 personas con literas. Los baños suelen ser compartidos, es como volver años atrás e ir de campamento de verano. Los mismos nervios y ganas de conocer gente nueva y expectación por ver qué depara el fin de semana. Sobre las 20h sacamos un picoteo para que la gente vaya abriendo boca y puedan ir conociéndose cerveza en mano. A las 22h sacamos la cena y ya se notaba que la gente ten
ía ganas de música y fiesta. A las 00h vino el primer grupo. Cada noche, llevábamos dos grupos de flamenquito para que animaran la casa. Imaginaros 104 personas con edades comprendidas entre 28 y 45 años de toda España juntas en una misma casa… ¡fiesta asegurada!

El sábado amaneces como puedes, dentro de tu saco de dormir y lo primero que haces es encender la estufa  para entrar en calor; acordaros que son casas muy grandes y hasta que coge temperatura hace bastante frío. Ducha, desayuno y a ver a la Virgen. Todos los años me tomo mi tiempo para ir a pasear por las marismas y disfrutar de la preciosa estampa del Rocío. Caballos por todos lados, tierra, nada de carreteras, coches de caballos, preciosos sombreros e infinidad de gorras de cuadros típicas rocieras.  El ambiente es especial y poca gente conozco que vaya al Rocío y no se quede marcadFiesta Candelariao para siempre. El Rocío no deja indiferente a nadie, eso lo tengo claro. Como os decía, el sábado por la mañana después de desayunar, es el momento que dedico para pasear e ir a ver a la Virgen. Ese momento que estas frente a ella, observándola y admirando su grandeza.

Después, sobre las 14:00h todos quedamos en la casa y vamos al campo. Ese día estamos hasta que anochece en una explanada; el catering monta todo: las mesas, sillas, comida, bebida, y el resto lo ponemos nosotros. Uno se arranca con la guitarra, otro con el cajón, una que canta y otro que le sigue… y luego estamos los menos acompasados que damos unas palmas discretas para acompañar. Así es El Rocío.

Cuando anochece y el frío se empieza a notar, la explanada se queda vacía y la gente se va a sus casas. Es un buen momento para ir a visitar a los amigos y tomarte algo con ellos. Nuestra casa, el sábado tuvo la noche grande, contratamos a un grupo de flamenquito que puso la casa patas arriba, dudo mucho que hubiera una casa más divertida que la nuestra en ese momento.

Lo bonito de la Candelaria y del Rocío, es la cantidad de gente que conoces, invitas a gente a tu casa, tú vas a verles a la suya y el fin de semana cuando te quieres dar cuenta se ha pasado en un abrir y cerrar los ojos. Así son los momentos que merecen la pena recordar, aquellos que cuando piensas en ellos, inevitablemente, te sale una sonrisa y das gracias por esta linda locura que es la vida.

¿Me seguís en esta linda locura?

Nekal 😉

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